aqui esta algo que encontre entre mis cosas, lo habia olvidado, espero que guste.
disculpen errores y eso.
La prosa de la fiesta en la ciudad
La maldita ciudad, la que crece excéntricamente desde el corazón del odio; decidió escaparse para festejar la muerte de aquel sentimiento vagabundo. Aquel que corría por las venas de los captaban el azul del cielo en sus retinas para poder respirar. La ciudad esta de fiesta porque murió el señor que regaba el árbol de esa vieja canción, con acordeón y el bandoneón, con la armónica oxidada. La ciudad esta de fiesta y extendió su invitación; llegaron políticos y los ladrones; primero que todos al cocktail. Vinieron de lejos los mirones que nunca faltan, hacían cola afuera y los periodistas de farándula siguen ganándose el pan con el dolor. La ciudad esta de fiesta y acudió la presidenta, porque ameritaba la ocasión. Uno que otro ministro tenía que hacer alguna otra cosa mejor. La celebración duro hasta tarde pero ninguno de los borrachos bebió, ellos son sinceros y los niños bajo el puente siguen llorando, mientras los miserables se llevaban lo mejor. La ciudad esta de fiesta pero a mi no me invito, y tampoco al cantautor, ni al guitarrista, ni al pianista, ni al pintor. Tenía miedo de que el sentimiento que alguna vez corrió, viviera de nuevo en alguna rara creación. El garzón de negro iba, cual sepulturero, repartiendo el trago en un cajón. Y el cocinero era el chofer de un furgón, verde olivo el delantal; cocinaba represión. La putrefacta ciudad, esta de fiesta y a mi no me invito, no me acongoja su poca discreción, tengo claro, no me quiere allí; mi ausencia en la jerga me eleva el corazón. Y la gente ignorante, por comida y por alcohol ; no lo entienden, no despiertan, ni en verso, ni en Fa ni en Sol Mayor. Una pena, llega en auto, un mercedes, negros vidrios, muy blindados, una bota negra baja del carruaje, uniforme bien cuidado, hace gala de su entrada algún general, y de fondo, en el aire una marcha militar. Y recuerdo muy callado una mancha militar, que quedo en el pasado, pero que a la ciudad le gusta recordar. Y me alejo, y me escapo y te invito a volar, las paletas y los pianos, son carruajes, son dragones que con su lengua de fuego, la ciudad pueden quemar. Yo te invito: pon más fuerte ese vinilo. Toca dura esa guitarra, que son armas en la guerra; somos mas fuertes, los políticos solo tienen palabras. La ciudad hizo una fiesta y la plebe se quedo, la novela de la tarde, el pancito con tomate. Por más grande que fue esa producción, la ciudad no gano, el estadio no lleno, porque el pueblo, llorando sangre, en casa, bajo llaves en la noche se durmió.
01 de abril de 2007
1 comentarios:
Jajajaj no se por que, pero me parecio que describiste muchas caracteristicas santiaguinas en este cuento. Mas que mal,y es lo que yo pienso personalmente: la gente esta podrida del corazon. En general pienso que la gente en stgo es mala por dentro...perp con morbosidad...
Lo del militar se asimila con lo del año '70: "la mancha militar".ñ Aunque a eso no me voy a referir, porque no se que piensas al respecto.
Saludos...
Dagmar
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